Hoy en día, los servicios online (también llamados servicios "en la Nube", y mayormente todos los programas que utilizamos son en resumen un conjunto de herramientas que hacen cosas. Cuantas herramientas, y cuán útiles nos son, es lo que define la calidad de un programa. En la mayoría de los casos nos basamos en la herramienta principal, la que más usamos. Y aquellos más simplones (me incluyo) en cuán fácil nos resulta trabajar con ella. Si una herramienta es demasiado complicada, y cuesta más hacer algo con ella que sin ella, entonces en mi opinión no sirve. Mientras más fácil mejor. Sin embargo, hay herramientas que jamás tenemos en cuenta, hasta que surge una situación en la que nos es útil. O peor aún, cuando nos podría haber sido útil, pero no nos enteramos de que la teníamos hasta demasiado tarde.
Hoy, yo descubrí lo útil que pueden ser esas herramientas que no usamos. Siempre preferí (ya sea por costumbre, por simpleza, o por aspecto) utilizar el servicio de correo Hotmail. Me parecía más simple de usar, más sencillo. Tenía las herramientas que yo necesitaba. GMail, por otra parte, ofrece básicamente las mismas herramientas (no es exageración, tienen los mismos servicios con otro nombre), con algún que otro agregado. Hotmail debe tener los suyos. Sin embargo (por costumbre, moda, por "probar") para todo lo referido a la escuela, a TPs y otras cosas parecidas, uso GMail. Y justamente hoy descubrí algo no tan nuevo, pero que jamás había verdaderamente notado. Es algo que desde hace tiempo que vengo sabiendo que existe. Nada más común que la función "Borradores". Algo simple, nada nuevo. ¿Cuántas veces habré visto el mensaje "Borrador guardado"? Jamás le presté demasiada atención a que se guardase solo.
Al momento de enviar un práctico hoy (a último momento, recién terminado el programa), desde la computadora de la escuela a mi profesor, abrí mi casilla, adjunté el trabajo, marqué el destinatario, escribí una descripción, y... *oops*. Monitor apagado... Miro el gabinete para confirmar temores: ni una luz. Todo apagado. ¿Que había sucedido? Un compañero (al que llamaré Pablo R.) había desconectado la llave maestra de las computadoras, pensando que nadie más las estaba usando. Ya era demasiado tarde para volver a prender la computadora (con lo que tardan en prender) abrir mi casilla (con lo que tarda en abrir) redactar de nuevo el correo, adjuntar y enviar. Ni pensarlo. Resignado, le aviso al profesor que nada le iba a llegar, porque nada había yo llegado a enviar antes del "accidente".
Llego a casa ya sin pensar en eso, abro la PC, y después de un rato decido revisar los mails de todas las cuentas, por si las dudas. Que grande fue mi sorpresa al encontrar en la carpeta borradores, el mail que jamás había llegado a ser mail. Con el .cpp adjunto incluido y todo. Incrédulo, descargo el archivo y lo pruebo... Funciona. Se lo envío al profesor con una explicación, y cierro mi casilla, todavía sin creerlo.
Que el archivo estuviese significa que el borrador incluye todos los datos que yo adjunte. Bytes y Bytes de espacio reservado simplemente para que la gente (sin saberlo) almacene temporariamente como borrador. Eso si es pensar en todo (o tener espacio sin usar). Simplemente impresionante.
No estoy diciendo que GMail sea mejor (no se si Hotmail lo tiene, y preferiría no tener que averiguarlo). Tan solo digo que a veces tenemos cosas al alcance de la mano sin verlas.
Martín Currao
PD: Acabo de notar que blogspot tiene la misma función. También de Google. Espero no necesitar usarla...